Revista mensual de publicación en Internet
Número 29º - Junio 2.002


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NUEVA ENTREGA
DEL MAHLER DE CHAILLY 

 

Por "Don Profondo".

   

Hay que ver cómo ha cambiado la consideración de algunos críticos hacia Riccardo Chailly. Hasta hace no mucho años, había quienes le consideraban un director de segunda, inadecuado para el repertorio tradicional y sólo interesante en determinados autores del siglo XX. Recuerdo incluso opiniones despectivas con respecto a nombramiento como titular de la Orquesta del Concertgebouw en una prestigiosa revista española (la misma en la que se afirmaba que Barenboim era un mediocre director, por cierto). Hoy, sin embargo, la opinión casi unánime es que se trata de una de las más grandes batutas del momento, y pueden escucharse lamentos por doquier a raíz de su inesperado anuncio de abandono del trono holandés para pasar a regir el Gewandhaus de Leipzig .

He aquí su antepenúltimo escalón para culminar el ciclo sinfónico de Gustav Mahler: si excluimos del grupo La canción de la Tierra, ya sólo quedan Tercera y Novena. Esperemos que lo concluya con la que pronto va a ser su ex orquesta -lo inició con la RSO de Berlín-, pues la gran formación holandesa, amen de tocar de manera sobresaliente, cuenta con una importantísima tradición mahleriana. De momento, en esta entrega se repiten las características de las anteriores: extraordinaria ejecución y excelente -que no genial- interpretación.

Es el de Chailly un Mahler que no cae nunca en el desmadre efectista ni en la dulzonería -las dos grandes tentaciones de esta música-, pero que al  mismo tiempo no tiene miedo de recrearse en la sensualidad, la riqueza tímbrica, la búsqueda de contrastes y el histrionismo expresivo que caracterizan al compositor. Es, además, un Mahler que mira al futuro, a la Segunda Escuela de Viena, y más concretamente a Alban Berg. En ello se diferencia radicalmente del que actualmente ofrecen directores como Simon Rattle, algo que ya puso de relieve en su momento Ángel Riego en Filomúsica.

Esta Segunda Sinfonía le sale al milanés bastante bien, especialmente el último movimiento. Ciertamente esperábamos un plus de creatividad en determinados pasajes y algo más de personalidad, pero la entrega de la batuta y la espectacular respuesta orquestal suplen tales carencias. Las dos solistas vocales y el coro están bastante bien, sin resultar especialmente memorables.

Sólo decepciona un tanto la toma de sonido, algo turbia y falta de definición tímbrica. Por lo demás, una importante versión entre las de la era digital que viene a sumarse a las ya muy buenas -y muy diferentes entre sí- de un Bernstein, un Solti o un Maazel. Quizá la inclusión de Totenfeier, la página sinfónica de la que saldría, con pocas modificaciones, el primer movimiento de esta sinfonía, haga la compra competitiva frente a los citados. Pero claro, ahí está Klemperer (EMI) ofreciéndonos su visión personalísima y reveladora, y además en un solo compacto de serie media.

 

Mahler: Segunda Sinfonía, "Resurrección". Totenfeier.
M. Diener, soprano. P. Lang, mezzo. Prague Philarmonic Choir.
Orq. del Concertgebouw de Amsterdam, Riccardo Chailly. 111’. 2 cds.
Decca 470 283-2.