Revista mensual de publicacin en Internet
Nmero 49 - Febrero 2.004


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Seccin del apcrifo (humor-tragedia) presenta:
Un viaje sonado

Por Antonio Prez Vzquez. Lee su curriculum.

Viajar es un placer, siempre que se haga en las condiciones adecuadas y en la compaZa deseada. Cuando se viaja y no se renen ninguna de estas condiciones el resultado puede ser tan pintoresco como el que se relata a continuacin.

Era temprano, haca fro y el autobs estaba an calentando el motor. El conductor esperaba pacientemente a que los primeros viajeros llegasen para ir colocando el equipaje en el interior del maletero. No era la primera vez que trabajaba un domingo, pero siempre que lo haca le costaba una barbaridad entrar en situacin y olvidarse de que a aquellas horas debera estar durmiendo en la cama.

Primero lleg el director de la orquesta, que deba organizar la entrada en el autobs y el recuento de la gente. Intercambi unas palabras con el conductor, pero al ver que no tena muchas ganas de conversacin se limit a esperar junto a l.

Cuando faltaban un par de minutos para la hora de la partida, comenzaron a llegar los viajeros, o lo que es lo mismo, la orquesta. Un sinfn de bultos hicieron aparicin en un santiamn. El conductor se mostr muy sorprendido por el volumen de alguno de ellos y por el peso de otros. Hico lo que pudo para intentar acomodarlo todo de la mejor forma posible. Aquello pareca una partida de Tetris. Justo lo que necesitaba para que le alegraran el da.

Despus de verificar de que estaba todo el mundo el autobs se puso en marcha y todos intentaron buscar la postura ms cmoda para pasar esas horas previas al amanecer en las que no se sabe qu hacer ni qu decir. Con las primeras luces del da comenzaron las primeras conversaciones en voz baja, tanto el director de la orquesta como el conductor saban que en pocos minutos todo el autobs se convertira en un murmullo continuo. Esa sera la seZal para parar a desayunar. La seZal tard un cuarto de hora en hacerse notar.

Tras el desayuno la cosa fue a peor. Por los nervios previos al concierto algunos comenzaron a interpretar su trozo de partitura empleando esa noble prctica que es el tarareo, e incluso con los propios instrumentos. A pesar de ser una prctica noble puede llegar a ser de lo ms incmoda si se practica de forma indiscriminada y desordenada. Cualquiera que escuchase el sonido que haba en el interior del autobs creera estar oyendo un caso de posesin infernal o algo parecido.

El conductor dio gracias al cielo por llegar al lugar del concierto. El tiempo que transcurri entre la salida y la vuelta de los pasajeros le pareci un suspiro, quizs porque parte de ese tiempo la pas echando una pequeZa siesta.

El regreso tuvo otra nota dominante, los excitados comentarios post-concierto. Mltiples versiones circulaban por el autobs: un xito, un fracaso, podra haber estado mejor,... Pero en general todos estaban contentos con el resultado. Ms tranquilos.

El regreso al punto de partido fue lo mejor del da para el conductor. Jur que nunca volvera a trabajar en domingo, y mucho menos llevar a la orquesta de un colegio.

Yo me acuerdo de ese viaje y sonro cada vez que me pongo a recordarlo con el resto de los compaZeros que componamos la banda de msica del colegio. La versin del conductor slo la utilizo para que todo esto quede ms creble. Seguro que no se lo pas tan mal.