Revista mensual de publicacin en Internet
Nmero 49 - Febrero 2.004


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CARTA ABIERTA DEL EDITOR
Cuatro aos de existencia de Filomsica

Por Daniel Mateos Moreno, Editor de Filomsica.

Esto no pretende ser un artculo, sino unas brevsimas reflexiones en conmemoracin del cuarto aniversario de Filomsica. Casi sin darnos cuenta, ya llevamos cuatro aZos de andadura. La pregunta a la que daremos respuesta en estas lneas es compleja: Qu lugar ocupa Filomsica con respecto al resto de las publicaciones de msica clsica?

Durante este tiempo, como editor, he conocido a multitud de personas y he tenido multitud de experiencias positivas y cuestiones con las que lidiar y que no tienen cabida en estas breves notas. Es esto lo que nos caracteriza: el amplio espectro de colaboradores y de audiencia que nos lee y al que va dirigido nuestra publicacin. En este sentido, normalmente las revistas de msica clsica se especializan en ciertos tipos de msica, lo cual tiene coherencia con el hecho de que sus articulistas se convierten en contratados fijos. Sin embargo, la particular idiosincrasia de Filomsica nos permite dar cabida a ms articulistas que en otras revistas de msica clsica, por lo que nuestra publicacin es infinitamente ms rica en variedad de opinin y de conocimientos, con articulistas especializados en temas muy distintos y de pases diferentes, y por tanto desde diferentes -a veces hasta enfrentados- puntos de vista. Todo ello ha tenido un efecto colateral inevitable: Publicamos artculos de muy distintos niveles. Nuestra publicacin no es exclusiva ni para el msico profesional ni para el musiclogo. A mi entender, esto es una virtud ya que a veces las reflexiones ms sencillas plantean problemas mucho ms complejos, a la vez que esta variedad nos permite atraer una variedad paralela de pblico interesado en la msica clsica y por tanto tener un impacto mayor en la sociedad; sociedad occidental la nuestra, tan necesitada hoy da de un acercamiento, sea cual sea la va, hacia la msica culta del pasado y del presente.

Huir de la especializacin barbrica es algo que siempre hemos pretendido en Filomsica. En EspaZa, el pas donde tiene su cuna esta publicacin, la musicologa parece haber comido totalmente el terreno universitario que le correspondera a la msica, y como bien indica el entrevistado de este mes, el msico se ha convertido ms en un artesano -recluido en el Conservatorio- que en un intelectual comprometido con la sociedad y con el resto de los artistas. Esto no es culpa de la musicologa como disciplina ni de los musiclogos, los cuales han dignificado su profesin en las universidades espaZolas. No obstante, la lectura del libro Polticas de la postmodernidad debera ser obligatoria para todos los msicos y musiclogos de nuestro pas.

En consencuencia, entre muchos profesionales en EspaZa existe el pensamiento de que las revistas "serias" de msica clsica han de ser revistas de musicologa. Este pensamiento es muy particular de nuestra cultura latina y totalmente opuesto a la practicidad, a veces tan conveniente, de la cultura anglosajona. Estas revistas musicolgicas tratan campos muy parciales del conocimiento musical y que en la prctica no suelen interesar a los msicos, ya que se encierran en la arqueologa de la msica.

Por tanto, el espectro de audiencia de Filomsica recorre todos los perfiles posibles: el msico consagrado, el musiclogo, el profesional, el aficionado, aquel alumno que busca informacin para realizar un trabajo y aquellos curiosos que se adentran por primera vez en la msica clsica a travs de nuestras pginas. Por poner un ejemplo peculiar, tenemos constancia de que msicos de la talla de Daniel Barenboim han ledo Filomsica (y muchos otros de los que no revelar sus identidades), a la vez que recibimos multitud de emails de aficionados. Igualmente, nuestra revista est incluida y archivada, nmero a nmero, en universidades norteamericanas, y tambin en algunas espaZolas. A nivel comercial, las principales casas discogrficas consideran cuidadosamente nuestras crticas y colaboran con nosotros. A nivel intelectual, la cantidad de profesores universitarios, catedrticos y msicos relevantes que han escrito en nuestra revista es abrumadora.

Un artculo publicado en Filomsica puede tener un impacto inimaginable, no slo por lo que demuestran los datos y las estadsticas, sino por los efectos y situaciones que desencadenan y que siempre permanecern en el libro de los secretos del editor de esta publicacin.

Esta lnea editorial que nos propusimos ha propiciado, en mi opinin, que la revista Filomsica se haya convertido en una publicacin lder a nivel de difusin en el campo de la msica culta en espaZol. Con ms lectores que cualquier otra revista similar de formato papel, Filomsica es leda por ms de cien mil personas mensualmente.

No obstante, slo acabamos de comenzar. Este es un proyecto a largo plazo y que apunta a un futuro que se evidencia prometedor y de magnitudes poco comunes.