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Número 88º - Junio-Septiembre 2.008


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LA MÚSICA EN EL CINE SILENTE Y SONORO

Por Cristina I. Vargas R. Licenciada en música por la U.C.R.

La música es el arte mediante el cual se expresan sentimientos, circunstancias, pensamientos e ideas que van a conmover la sensibilidad del individuo y a producir una transformación psicológica en él. 

La música tiene funciones tales como las de comunicar, entretener y ambientar.  Es por esto y otros factores que se van a señalar más adelante, que en el cine mudo nace la necesidad de acompañar imagen con música. 

El cine se va a iniciar como un género popular en pequeñas salas, cafés y teatrillos de las ciudades. 

Para disimular el ruido que hacían las máquinas de proyección y para amenizar a la audiencia, algunos propietarios contrataban a músicos que tocaban el piano, órgano o la pianola.  También  llevaban pequeños grupos que improvisaban según las escenas que aparecían en ese momento en la pantalla.   Se utilizaban ritmos rápidos para las persecuciones, sonidos graves para los momentos misteriosos y melodías románticas para las escenas de amor.  Muchas veces se limitaban a realizar variaciones sobre uno o dos temas, e improvisaban sobre la marcha, porque en la mayoría de los casos no habían visto anteriormente la película. 

Pronto surgió la necesidad de que la música tuviera fines expresivos y por lo tanto de crear una música que acompañara imágenes concretas.  En 1908, el compositor francés Camille Saint-Saens compuso la primera banda sonora para la película “El asesinato del duque de Guisa”. 

Se parte de la premisa de que el cine funciona en un constante paralelismo entre sonido e imagen y la primera es vital para entender la segunda.  Es por esto que la música compuesta para el cine tiene sus propias características distintas a la de otros tipos de composición musical. 

Con la llegada del cine sonoro en 1927, la música ya no era simplemente de fondo sino que cumplía un papel de apertura para los créditos iniciales de la película.  Sin embargo, no existían aún en tal época los medios para grabar y luego editar la música.  Los músicos debían estar cada vez que se grabara la escena. 

En cuanto al empleo de la música en las películas no tiene una única explicación, aunque si se reconoce que el cine es un arte incompleto el que necesita de otros recursos tales como la palabra y la música entre otros. 

El cine silente se sirvió en sus inicios de la música instrumental basada en las formas musicales de la época romántica, es decir, que los productores de cine pretendieron en un principio que el nuevo arte fuera aceptado por las clases altas y aristocráticas que escuchaban aquella música. 

Con la aparición del cine sonoro en Hollywood, se utiliza la música orquestal basada en la tradición romántica.  Es así como grandes compositores del cine norteamericano fueron inmigrantes de la Europa Central.  Bartolomé O. hace una revisión sobre algunas de las bandas sonoras más bellas compuestas para el séptimo arte  y destaca la contribución de compositores tales como Nyman, Yared, Badalamenti, Zimmer, Kilar, Barry, Morricone, Vangelis, Williams, Shore, Poledouris, Galasso y Umebayashki. 

Gonzáles I, ha expresado “desde los tiempos del cine silente, la música se ha incorporado a la cinematografía como un personaje mas”, componer específicamente una partitura para cine, a fin de crear sentimientos y acentuar atmósferas es siempre una labor que exige sensibilidad y talento”. “La banda sonora de un filme tiene que reforzar, con sus efectos, las intenciones de cada secuencia, sea con orquestaciones, con ritmos diferentes o incluso con el recurso de los silencios.  Esa es la clave para que la simbiosis sea eficaz”. 

Es importante destacar que después de 1910, se alternaban tanto música clásica como ligera.  Así en la partitura musical del primer largometraje parcialmente sonoro “El cantor de Jazz”.

Un gran aporte en el análisis sobre el trascendental paso del cine mudo al sonoro nos lo presenta Téllez E.  Este autor plantea la relación entre los que llama el discurso musical y el discurso cinematográfico.  Describe además los procedimientos de la creación audiovisual y las posibilidades de intervención educativa derivadas de tal actividad. 

El autor nos relata los inicios del cine en donde toda la imaginación y esfuerzo recaen en una sola figura, el Director de la película.  Pero poco a poco el cine se va especializando para dar lugar a una amalgama de profesionales.  La música entonces se incorpora a la pantalla de forma gradual, primeramente a través de la interpretación musical en directo, durante la proyección de la película.  También se aclara que no toda esa música que acompañó al cine mudo se debió a la improvisación musical de un pianista o a la interpretación de diferentes obras por una orquesta local, sino el que muchos directores encargaban las partituras a compositores con el fin de que acompañaran a la obra cinematográfica.  Así en la secuencia que nos presenta Tellez, después de 1920 todas las grandes producciones estaban acompañadas de una elaborada partitura interpretada en los cines por una orquesta sinfónica.  Además en tal época, se producen en Alemania investigaciones que inician la incorporación del sonido a la imagen,  En el nuevo cine las vibraciones sonoras se transforman en vibraciones luminosas que quedan impresas en la película y convertidas de nuevo en sonido. 

Es en 1926 que la Warner Brothers en los Estados Unidos lleva a la pantalla la película musical “Don Juan”, en la que se estrena el sistema Vitaphone el que logra en definitiva la incorporación del sonido a la imagen. 

Tellez por otra parte da a conocer los detalles de las tres implicaciones de las “bandas de sonido” que hemos mencionado anteriormente en una producción cinematográfica: 

a)     los diálogos 

b)    los efectos de sala 

c)     la música de ambientación también llamada música aplicada, de acompañamiento o incidental. 

El autor anota que se trata de dos tipos:  la diegética en la que aparecen instrumentos que emiten sonidos y la nodiegética en que no aparece en pantalla la fuente sonora.  Ambas modalidades pueden combinarse secuencialmente o simultáneamente. 

Según Tellez, la banda sonora puede crearse de tres maneras: 

a)     Cuando la música es encargada en su totalidad a un compositor.  La película está prácticamente concluída pero requiere de varias etapas con la participación del Director como lo son la elaboración de un guión, composición de una obra musical en sí mediante bloques  y la realización de mezclas de sonido y su incorporación a la imagen. 

b)    cuando la banda sonora incluye únicamente música pregrabada. 

c)     Cuando se emplean conjuntamente ambos recursos. 

Lo anterior exige el ajustarse al concepto de métrica poética y tempo de la música incorporados al valor representativo del sonido, la suspensión del sonido, la negación de la imagen, las fuentes musicales, el leit motiv, la configuración sonora de un personaje y de un paisaje rural o urbano. 

Finaliza el autor afirmando que “el cine se ha convertido en una expresión artística de alto valor pedagógico, como transmisor de valores éticos y culturales, como ilustrador de épocas históricas y literarias…del grado de conocimiento de las técnicas cinematográficas y de las interrelaciones entre los diferentes discursos que en él concurren dependerá, en gran medida, la consecución de los objetivos artísticos propuestos”.  

REFERENCIAS 

1.     Chion M.  La Música en el cine. 1997. Ed. Paidós. Ibérica S.A. 

2.     González I. La música elemento indispensable en el cine. Subir. Radio Reloj, La Habana, Cuba. 1998. 

3.     Téllez E.  El discurso musical como soporte del discurso cinematográfico. EUFONIA. Didáctica de la Musica. 1996; 4:47-58. 

4.     Bartolomé O.  La importancia de la música en el cine.  El multicine.com 

5.     Blog, educastur.es/rosarioamúsica/category/musica y cine 

6.     es.wikipedia.org/wikimúsica_cinematografía 

7.     mundomusica.portalmundos.com/música-y-cine 

8.     www.artesonoro.net/artículos/efenomeno.pdf 

9.     web.mac-com/jsanleon/web_de_julio_sanchez-leon/portada_files/cine