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Número 7º - Agosto 2000


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LA CREATIVIDAD DEL NIÑO EN LA MÚSICA.

Por Cristina Isabel Gallego García.

 ¿Qué es la creatividad para ti?...

He querido empezar con esta pregunta porque deseo partir de tus conocimientos  previos en el tema que propongo. Me gusta pensar en ti cuando escribo, por eso te implico desde un primer momento. Como decía Ausubel, pretendo que el material que presento sea significativo y así, despierte tu interés.

Seguro que habrás escuchado o empleado la palabra “creatividad” en alguna ocasión, pero, ¿has profundizado en todo lo que conlleva?...

En palabras de Gervilla Castillo, A. “La creatividad podría definirse como la capacidad de engendrar algo nuevo, ya sea un producto, una técnica, un modo de enfocar la realidad... La creatividad implica a salirse de los cauces trillados, a romper las convenciones, las ideas estereotipadas, los modos generales de pensar y actuar...”

Una vez realizada esta introducción, quisiera  comentarte una cuestión que he tenido presente desde que empecé a escribir en Filomúsica.

Implícitamente siempre ha habido un tema por el que me he decantado; quizás porque es mi vocación (como ya dije en “Nuestro viaje en barca”), pero no por eso quiero limitar mis artículos a unos lectores determinados. No, todo lo contrario. La Música es la razón que nos une a ti y a mí (por ella has conocido esta revista y ahora estás leyendo mi escrito).  Espero que desde el punto de vista que la suelo enfocar (el de la Educación) también te pueda enriquecer. Uno nunca deja de aprender. Como decía Rachmaninoff: “La música es suficiente para la vida, pero una vida no es suficiente para la música”.

 Según Monserrat Sanuy, el verdadero valor de la Educación Musical activa en la infancia es que hagamos música desde el primer momento, expresándonos a través de ella.

 A los 2 años, el niño ya improvisa canciones repetitivas; con 3 desarrolla una capacidad creativa, inventa canciones, danzas; con 4 aumenta su capacidad de entonación; con 5 además de seguir la pulsación, puede seguir el ritmo de la música con las extremidades superiores; con 6, desarrolla la capacidad para inventar ritmos y música... En otra ocasión detallaré con más detenimiento la evolución de las capacidades del desarrollo musical, pero con estas características que he mencionado, sólo quiero confirmar que: la música favorece la creatividad en el niño.

 En Educación Infantil podemos dejar que los niños cierren los ojos, relajen sus cuerpos y escuchen la música que suena, al tiempo que dejan volar su imaginación. Cuando abran sus ojos, pueden dibujar lo que han imaginado. Las producciones espontáneas  que los niños realicen nos mostrarán su nivel de desarrollo y sus expectativas, favorecerá un pensamiento independiente y un universo simbólico y personal, fomentará su libertad y creatividad...

 Si cuando los niños escuchan música, dejamos que se muevan al son de ésta, pueden experimentar las posibilidades expresivas de su cuerpo (gestos, movimientos, expresiones faciales...) de forma creativa, interpretar los sentimientos y emociones personales que ésta les produce...

 Los niños utilizan el lenguaje oral como medio de comunicación con los otros cuando aprenden la letra de una canción, establecen un diálogo cantado entre sus compañeros, inventan letras para sus canciones preferidas e incluso pueden inventar su propia música con un ritmo sencillo.

 Podemos formar un gran círculo con todos los instrumentos musicales que tenemos en clase, y hacer que los niños vayan andando según su ritmo personal, al tiempo que suena una música. Cuando pare, cogerán los instrumentos que tienen a sus pies para explorar las propiedades sonoras de éstos, improvisarán sonidos y ritmos...

 Los niños también desarrollarán la creatividad inventando  instrumentos musicales con materiales que tengan en clase...

 Me gustaría comentar una anécdota que, en cierto modo, también se relaciona con el tema que estoy tratando. En un concierto al que asistí con los niños de una clase (ya hablé de esto en mi artículo de junio) nos regalaron un gran póster con los instrumentos de la orquesta. Una vez en el aula, les propuse un juego: debían salir uno a uno, señalar en el póster su instrumento preferido, leer el nombre de éste en voz alta y dramatizar cómo se tocaba con él.

 La actividad tuvo buena acogida: hasta algunos intentaban imitar con su voz el sonido del instrumento. Pero lo que me sorprendió es que solamente una niña eligió ser la directora de orquesta. Se quedó fijamente mirando el póster y al cabo de un rato, decidió ser alguien que ningún compañero suyo había pensado. Puedo hablar de creatividad en su elección porque nadie había optado por ser el  director, ni siquiera se lo habían planteado. Fue algo inusual.

 Los niños son sorprendentes. Llegan a la escuela con grandes deseos de aprender. Son imaginativos, fantasiosos, llenos de vitalidad... Su personalidad empieza a configurarse por factores endógenos (herencia, vivencia) o exógenos (ambiente, libertad)...  Yo opino que la música les puede ayudar a desarrollar su personalidad, creer en sí mismos, convertirse en individuos creativos. Pero también existen algunos problemas.

La creatividad en muchos casos se encuentra desligada de la música. Ésta se imparte de una forma técnica y el niño pequeño no piensa que las canciones que él canta o conoce tengan algo que ver con “las notas musicales”. Permíteme comparar este ejemplo a la lectoescritura: cuando más temprano esté el niño pequeño en contacto con la lengua escrita, más fácil resultará que la aprenda.

Lo mismo pasa con la Música. Si nosotros queremos que la conozcan, deberemos explicarle cómo funciona el Lenguaje Musical, aproximarles a ese mundo, para que ya desde pequeños se vayan familiarizando con él.

Otra cuestión que debemos analizar es la siguiente: la creatividad, en algunos casos, está siendo dañada por el entorno social. ¿Cuántas horas a la semana pasa el niño viendo la TV cuando podría utilizar ese tiempo en otras actividades más positivas en su desarrollo?...

Por eso te pido ayuda. La Educación Musical es una tarea compartida por la familia y los profesionales. Cómo leí en las Actas de un Congreso sobre Educación Musical celebrado en España: “Enseñemos a hacer sus almas navegables, a que los niños sean más creativos cuando salgan del colegio o de la universidad. Ese es el amor, el interés, el ansia, la belleza, el estímulo que hay que enseñar”.