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Número 39º - Abril 2.003


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BERLIOZ CON INSTRUMENTOS ORIGINALES

Por Angel Riego Cue. Lee su Curriculum.

Oviedo, Auditorio Príncipe Felipe, 15 de marzo de 2003.
Berlioz: Escena de amor de "Romeo y Julieta". Sinfonía Fantástica.
Orquesta de los Campos Elíseos. Director: Philippe Herreweghe.
 

Dentro de las conmemoraciones que tendrá en todo el mundo el bicentenario del nacimiento de Berlioz, hemos podido presenciar en Oviedo un concierto que incluía su obra más emblemática, la Sinfonía Fantástica, interpretada con instrumentos de la época. Los reparos que pudiera poner en principio el aficionado habitual a las versiones "románticas" parecían quedar acallados por la presencia de un músico tan serio y solvente como Philippe Herreweghe, al frente del conjunto que él mismo ha fundado para interpretar músicas posteriores al barroco.

Y, en efecto, Herreweghe convenció, si de lo que se trataba era de demostrar que una orquesta historicista es al menos tan válida como una convencional para hacer este repertorio. La cuerda, pasados los primeros instantes de sorpresa por escuchar el típico sonido "de tripa", se reveló capaz de "vibratos" tan apasionados como los de una orquesta moderna (no se llegó al límite del arrebato posible, es cierto, pero raras veces se llega asimismo con las modernas). En los instrumentos de viento, lo peor fue, como era de esperar, los metales, en particular una trompeta que fue una auténtica tortura (aunque hay que volver a recordar que eso también pasa con muchas orquestas "modernas"), mientras que de las maderas no hubo queja. La percusión, generosamente empleada, puso la nota de espectacularidad imprescindible en esta obra.

Herreweghe dirigió de forma muy austera, podría decirse muy racional, y se pudieron percibir numerosos detalles de la obra que pasan habitualmente desapercibidos, eso sí, sin renunciar a la espectacularidad de momentos clave como el "Dies Irae" del último movimiento. Por todo ello, el concierto tuvo su merecido éxito, y Herreweghe fue aclamado al final de la Fantástica; en el lado negativo hay que señalar únicamente su rácana duración, pues aparte de la Fantástica el programa solamente comprendía, como "aperitivo", la "Escena de amor" de Romeo y Julieta, algo que los músicos compensaron en parte ofreciendo como bis el "vals" de la Sinfonía.